- Algunas de sus frases :
- “Quiero atrapar la vida”
- “Los resultados inesperados son los que mas motivan mis fotografías”
- Nace en Ámsterdam el 10 de marzo de 1925, y muere en Edam el 28 de diciembre de 1990 de un cáncer de próstata.
- En 1950 se traslada a Paris enviado como correspondsal por un periódico holandés
- Estudia en la Haya
- En 1955 regresa a Edam en Holanda, aunque previamente realizo algunos viajes por el mundo Japón, China, Sudáfrica….
- Vivió la ocupación alemana y le obligan a hacer el servicio militar en Holanda, y lo que hace es simular la orina y se hace pasar por diabético, con la ayuda de un médico.
- Influencia muy clara del grupo Ondervedoken, fotógrafos holandeses que fotografiaban a los alemanes ocupantes de Holanda, llevaban las cámaras escondidas en chaquetas, abrigos, incluso las mujeres hacían las fotos. Estaban muy perseguidos, y entre ellos no se conocían para evitar que se delataran unos a otros.
- La segunda influencia de Weege y su libro Naked City, sobre la criminalidad en los Estados Unidos.
- Desde el primer momento se aferró a la vida por lo que había conocido en la Holanda ocupada, y esa idea de recuperar el tiempo perdido.
- Quería tener una cámara instalada en la cabeza para fotografiarlo todo.
- Tiene bastantes libros, unos 20 en sus 40 años de trabajo.
- Muchas exposiciones después de muerto, ya que en vida era bastante contestatario y no se le exponía.
- Hacia películas en 8 y 16 mm documentales.
- En 1950 con 25 años, decepcionado por el amor se va a Paris en autostop
- En Paris trabaja en Magnum y se enamora de las fotos de Ernst Haas
- Estuvo casado con Ata Kando una fotógrafa histórica, tiene una foto de ella viendo unos negativos a través de la luz muy interesante.
- OBRA
- Trabajo documental, y entiende la calle como una expresión de la vida, y no pretendía ser artista, sino plasmar la vida que veía por la calle.
- Se hacia muchos autorretratos en su deambular por la calle.
- No tenia atadura estilística, fotos movidas, borrosas, disparaba rápido a lo que veía sin importar como salía y las condiciones técnicas.
- Al final de su vida hizo un documental cuando sabe que tiene un cáncer sin solución, y el documental se llama Bay, como despedida.
- Individualismo, libertad para fotografiar lo que le parecía, sin importar lo que pensaran los demás.
- “Love on the left bank” El amor en el margen izquierdo.
- Fotos en Saint Germain des Pres, y lo que fotografía es una fotonovela, inspirada en su propia vida. El tuvo un desengaño, y novela un amor no correspondido.
- El libro comienza y termina con la misma foto.
- Tiene texto donde narra la historia que se inventa sobre ese amor no correspondido, Se trata de una historia con flashback, como si fuera una película.
- Mucho grano, fotos nocturnas, mucho contraste, luz natural. Son fotos atemporales.
- El libro no se edita en Estados Unidos, al haber fotos de negros bailando con blancas, y tenia que quitar la foto para que le permitieran publicarlo.
- El valedor del libro fue Edward Steichen, que le animó a sacara el libro, ya que no encontraba editor para el libro.
- Un periódico inglés Picture Post se lo edita en cuatro veces.
- El libro es un libro especial, y se convirtió en un artículo de lujo. Fue una revolución en el mundo del fotolibro.
- La mitad de las fotos están preparadas por el, y otras tomadas en vivo y sin preparación.
- La edición del libro no lo hizo el.
- El libro combina formato cuadrado, panorámico, paginas con muchas fotos, otras con una sola a sangre. Una edición muy especial.
- Los personajes de las fotos parecen que arrastran un enigma que no sabemos cual es, y nos deja perplejos y sin respuestas.
- La musa del libro era una bailarina Vala Mayer, a la que vuelve a ver al cabo de los años y con la que hace un documental, recordando aquellos años de Paris.
- Es uno de los primeros fotógrafos en hacer fotografía de autor.
- Este trabajo se sigue exponiendo en salas de exposiciones.
- Nan Goldin lo reconoce como su predecesor, y quien mas le influenció.
- JAZZ
- Un amigo le lleva a ver un concierto de Chet Baker, y se enamora del jazz y cambia de tercio, y son fotos entre 1955 y 1959 donde retrata los conciertos, y lo que mas le seduce es la improvisación que es inherente al jazz.
- Hace el libro convirtiendo los sonidos en imágenes, y en la maquetación del libro quería representar.
- Quería representar las notas musicales en forma de fotos, según la disposición de las mismas.
- Intenta transmitir en el libro lo que siente por la música de jazz.
- Tiene fotos del publico de los conciertos.
- JAPON
- Aquí hace lun trabajo mas de reportaje, sin el tipo de fotos de los libros anteriores.
- Se hizo muy amigo de Hosoe fotógrafo japonés.
- Son fotos algo más clásicas.
- Fotografió también la Yakuza la mafia japonesa.
- Si veía una chica que le interesaba fotográficamente la perseguía para hacer la foto que le interesaba.
- Algunas fotos recuerdan al libro de Winogrand sobre las mujeres.
- Capta la vida de la calle en Japón.
- Estaba muy obsesionado por el contraste de la forma de vida de Japón y de los occidentales.
- Su pretensión era hacer fotos que duraran entre nosotros muchos años.
- Hizo una exposición en la que forró las paredes y el suelo de fotos, algo que se ha hecho después, pero que el hizo por primera vez.
- Ya divorciado en 1973 se casa con una chica, que para haciendo autostop, y se va a vivir a una granja, en Edam, que es donde muere.
- CINE
- Se pasa al cine porque le ponían muchas pegas para publicar, y pensaba que con el cine seria diferente.
- Filma dejando el sonido ambiente, donde se escucha todo lo que sucede sin cortes. Es como un reality show.
- Estudio nuevos métodos de sincronismo en 16 mm y además lo patentó.
- Hace un documental del parto de la mujer, con el coche a toda velocidad yendo al hospital.
- Otros documentales sobre la familia.
- Death in the port Jackson Hotel, es el documental sobre la chica que fotografió en el libro de Paris.
- Monta en su casa una venta de sus fotos.
- En 1988 enferma de cáncer, y empiezan los reconocimientos, le dan un premio en Holanda.
- Antes de morir en la película Bay que rueda al final de su vida, con la ayuda de su mujer, muestra que lo que quería era tomar una cámara y tres carretes, y pasear por la ciudad.,
- Ultimas palabras de su ultimo documental: “He filmado mi enfermedad, voy a dejarlo, …..”
Acordeonista ciego en uno de los grandes bulevares. Hombre en silla de ruedas tocando el banjo debajo de un cartel, en Marsella. Levantador de pesas en el Boulevard de Rocheouart. Dos policías detienen a un crochard borracho. Comunistas en la manifestación del uno de mayo, en la Plaza de la Bastilla. Concurso de la modelo más bella durante la Nuit de Montparnasse. Ed van der Elsken (Ámsterdam, 1925 – Edam, 1990) estuvo ahí, en París en los años cincuenta, y siguió abrazando la verdad hasta el día de su muerte, que rodó en vídeo.
Es real, es auténtico y es preciso. No es Instagram, donde todo el mundo está preocupado por tener buen aspecto, ser feliz y filtrar lo (muy) real. La verdad nunca le gustó a la popularidad. Hoy, que la mayoría de las fotos en circulación no las hacen fotógrafos profesionales ni aficionados, que las fotos son actos autobiográficos que hacen de la vida un pixel, que se graba compulsivamente cada factura, cada comida, cada paisaje, cada libro, cada gesto en los smartphones, que en 2013 se hicieron el 10% de todas las fotos hechas a lo largo de la Historia, hoy, que somos diógenes de la imagen (acumular sin ver), la obra de Van der Elsken devuelve un rayo de impopularidad.
Instagram sin Instagram
“Nos encanta su estética porque estamos muy atareados usando los filtros de Instagram para embellecer nuestra visión del mundo. De modo que, mientras nosotros lo hacemos de un modo artificial y perezoso, Van der Elsken nos da el vintage, la versión auténtica; hashtag ¡sin filtros!”, asegura Colin van Heezik en el catálogo de la exposición retrospectiva dedicada al fotógrafo que retrató el mundo tras la Segunda Guerra Mundial e inaugura Fundación Mapfre, en Madrid. Es la primera exposición dedicada a este artista sin el reconocimiento merecido.
Su hija Tinelou recuerda que no fue hasta el momento de su muerte cuando Ed admitió que quizá era “un poco artista”. Durante cuatro décadas de trabajo se dedicó a documentar el ánimo de sus coetáneos, en África, Tokio, Hong Kong, Ámsterdam y, por supuesto, París. “No necesito horas de conversación -decía- porque lo veo todo en diez segundos”.
Una voz propia
Van der Elsken, a medio camino entre Moholy-Nagy y Wolfgang Tillmans, pasando por Weegee, que había positivado a Henri Cartier-Bresson y a Robert Capa cuando trabajó para Magnum, se enfrentó al reportaje con los instantes de su intimidad. “No quería hacer lo que estaba haciendo todo el mundo”, declara Robert Frank en los cincuenta. Y mata para siempre al reportaje objetivo e higiénico. Las nuevas experiencias documentales reclaman voz propia y creatividad.
Es un humanista sin optimismo, que en los años cincuenta evita caer en el buen rollo y en los ochenta y noventa es acusado de ser demasiado romántico. Porque él amaba a sus personajes, porque le hace el amor al mundo, aunque suene muy cursi: La cámara enamorada (título de una de sus películas). “Canto alabanzas a la vida. Es así de sencillo. Pero lo celebro absolutamente todo: el amor, el valor, la belleza y también la ira, la sangre, el sudor y las lágrimas”. Es decir, un cazador suelto en la calle, sin importarle si está en un bulevar o en Ubangi-Chari.
Lo cotidiano manda
Un fotógrafo callejero en el corazón de África -en 1957- que no se deja impresionar por lo exótico y mantiene su mirada de urbanita. Como si estuviera en la acera de enfrente, con el flash en medio del rito nocturno, reventando de luz la cabeza del antílope que lleva el curandero de la tribu para celebrar la danza a favor de la caza. Encuadre cercano, roto, directo, movido y un primer plano que rebaja el mito de lo exótico. Manda lo cotidiano, no hace reverencias a lo extraño, no idealiza lo ajeno. El indígena es un personaje más, otro de sus vecinos amados.
El trabajo de Van der Elsken es documental, pero es también la expresión de su vida. Él está en su entorno y su entorno en él. Su afición al Jazz, al autorretrato, sus viajes y sus amores: Ata Kandó, Vali Myers, Greejte y su familia. Y su muerte rodada. Es espontáneo y descaradamente subjetivo. Es libre y no tiene vergüenza. “El valor, el individualismo, la libertad: grandes temas. Eso es lo que me importa en mi vida y lo que busco en mis personajes”, afirmó.
Era fotógrafo por necesidad. La fotógrafa Nan Goldin cuenta que Ed fue su predecesor. Con menos de veinte años había sentido admiración por Diane Arbus, Larry Clark, Weegee y August Sander. “Ed no tuvo el reconocimiento que merecía”, dice. “Me parecía de lo más tierno, era increíblemente sensible y totalmente lleno de amor. En mi propia vida he estado obsesionada con fotografiar a personas que o bien eran mis amantes, habían sido mis amantes o querían que fuesen mis amantes. Al igual que Ed, yo también me introducía en las fotografías como el amante”. Y él amaba ver la calle ocupada.
Ed van der Elsken nació en Amsterdam en 1925. Vive y trabaja en París desde 1950 hasta 1954. En este período, vive con Ata Kando y sus 3 hijos.
Regresa a Amsterdam y vive allí de 1954 a 1971. Viaja mucho por su trabajo, por ejemplo, a Bagara, África Central en 1957, y realiza un largo viaje mundial en 1959 y 1960 con Gerda van der Veen, su segunda esposa. Poco después, tienen dos hijos, Tinelou y Daan. Durante sus muchos viajes, realiza informes en color para la revista mensual Avenue.
Desde 1971 vive en el país cerca de Edam. En este período, a menudo viaja a Japón y también trabaja en Amsterdam. Él vive con Anneke Hilhorst y tienen un hijo llamado John. En 1988 se le diagnostica cáncer. Muere en 1990.
Ed van der Elsken (1925-1990), el ‘enfant terrible’ de la fotografía holandesa, fue un talentoso fotógrafo y cineasta que expresó sus reuniones con personas en fotos, libros de fotos y películas durante más de 40 años. Paseando por ciudades como París, Tokio, Hong Kong y Ámsterdam o viajando por África y Japón, preferiblemente tomó fotografías de personas impactantes con carácter. Su primer libro de fotos fue publicado en 1956 Love en la orilla izquierda, lo que lo hizo instantáneamente famoso en todo el mundo. Le siguieron unos veinte libros de fotos. También realizó varias películas para televisión, principalmente sobre temas relacionados con su propia vida.
Una exposición de obras de Ed van der Elsken, conocido como el «enfant terrible» de la fotografía holandesa, se exhibirá en la Galería Howard Greenberg del 22 de marzo al 5 de mayo de 2018. «Amor» y otras historias se centrarán en la famosa calle. El trabajo del fotógrafo de los años 50 y 60 documentando la cultura social que lo rodeaba en Amsterdam, París y Tokio. Una recepción de apertura se llevará a cabo el jueves 22 de marzo, de 6-8 pm
Con un estilo confiado, arenoso y poco convencional, los retratos de van der Elsken de una vida bohemia de amor joven, alienación y contracultura allanaron el camino para los fotógrafos de finales del siglo XX como Larry Clark, Nan Goldin y Wolfgang Tillmans. Es mejor conocido por su icónico libro de fotografía, Love on the Left Bank, 1954, aclamado por expandir los límites de la fotografía documental. Su trabajo fue visto más recientemente el año pasado en una exposición retrospectiva en el Museo Stedelijk de Amsterdam, que viajó al Jeu de Paume en París y a la Fundación Mapfre en Madrid.
Ed van der Elsken (1925-1990) era «un hombre al que le hubiera gustado haber trasplantado una cámara en su cabeza para registrar permanentemente el mundo que lo rodeaba», señalaron Beatrix Ruf, directora del Museo Stedelijk, y Marta Gili, directora de el Jeu de Paume escribió en su catálogo de exhibición retrospectiva.
«Siempre estaba buscando lo que llamó ‘mi rey de las personas'», dijo Hripsime Visser, el curador de la exposición en el Stedelijk. «Y lo que quiso decir con eso no eran las personas hermosas y no las personas famosas, sino las personas que intentaron vivir o sobrevivir».
Sobre Ed van der Elsken
Ed van der Elsken, uno de los principales fotógrafos callejeros del siglo XX, comenzó a tomar fotografías en las calles de Ámsterdam después de la Segunda Guerra Mundial, inspirado en parte por la publicación de Weegee’s Naked City en 1945. Se mudó a París en 1950 donde trabajó en el cuarto oscuro en la agencia Magnum Photos, imprimiendo fotografías para Henri Cartier-Bresson y Robert Capa. En París se encontró con la sociedad bohemia de Saint-Germain-des-Prés y su amargo malestar de posguerra, y conoció a su primera esposa, el fotógrafo Ata Kando. En 1953, sus fotografías fueron seleccionadas para dos exposiciones por Edward Steichen, el curador de fotografía en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, a quien conoció en París. Steichen alentó a van der Elsken a crear su novela fotográfica innovadora, Love on the Left Bank, 1956, que ahora es un clásico.
En 1960, él y su segunda esposa, Gerda van der Veen, vendieron todas sus posesiones para viajar por el mundo durante más de un año. El libro que siguió, Sweet Life, 1966, es considerado uno de sus mayores logros. En 1971, van der Elsken y su tercera esposa, la fotógrafa Anneke Hilhorst, se establecieron en una granja en Edam en los Países Bajos. El trabajo de Van der Elsken se ha mostrado ampliamente en museos de arte contemporáneo en todo el mundo. Se realizaron exposiciones individuales y grupales recientes en el Museo Boerhaave, Leiden, Países Bajos, 2014; Stadsarchief, Amsterdam, 2014; Fotomuseum de los Países Bajos, Rotterdam, 2010; Foam, Amsterdam, 2005; El Museo Metropolitano, Tokio, 2003; y The Palazzina di Giardini, Modena, 2002.
Un maestro en captar el amor, la soledad, la alegría, la incertidumbre, a través de ‘su’ gente de las calles. La Fundación MAPFRE dedica al fotógrafo holandés Ed van der Elsken una extraordinaria retrospectiva en su sala de Madrid. Breves historias urbanas en las que el fotógrafo matiza la realidad con una mirada cómplice, indulgente. Imperdible.
Al finalizar la retrospectiva que la Fundación MAPFRE dedica al fotógrafo holandés Ed van der Elsken (Ámsterdam, 1925 / Edam, 1990), tras la sala que exhibe las fotografías y el audiovisual sobre Tokio, hay una pantalla que proyecta la última película que filmó: Bye, donde él mismo es el protagonista en distintas escenas cotidianas en las que se va despidiendo de la vida. En una de ellas aparece en primer plano, enfrentado a la cámara como a un espejo, y se tira de los pelos de la cabeza y la barba; “tengo el pelo muy largo, debería cortármelo”, dice con una extraña sonrisa. Llevo un rato absorta en la película, y de pronto me asalta la sensación de que mientras él se mira también me observa, y es como si mirándome se burlara de sí mismo.
Esa sensación de desdoblamiento es la que debieron de sentir muchos de sus retratados, a los que llamaba “mi gente”, porque el tipo de la cámara que les apuntaba con su objetivo lo que enfocaba en realidad era el reconocimiento de sí mismo en la instantánea que les tomaba. Por eso en muchas de ellas aparecen tan relajados, casi felices, pese a que el momento que habitan sea el de un mundo que ha sido atravesado por dos terribles guerras. Ed van der Elsken no retrata la ciudad sino que ésta le retrata a él, y sus primeras imágenes en Ámsterdam y París en los años cincuenta resultan tan modernas que podrían haber sido tomadas ayer mismo. En sus instantáneas todo adquiere un volumen físico, todo tiene movimiento y está sucediendo sin detenerse: los comunistas en la manifestación del 1 de mayo en la plaza de la Bastilla, la mujer que empuja un cochecito de bebé lleno de gatos, esa pareja que se besa en el café Chez Moineau tan apasionadamente. Y cuando el artista dispara su cámara, lo que aparece en el cuadro es el enigma que gobierna las vidas de sus personajes: el amor, la soledad, la alegría, la incertidumbre. Son breves historias urbanas en color o blanco y negro, donde el fotógrafo abandona el objetivismo característico de su tiempo y matiza la realidad con su mirada cómplice, indulgente.
París marcó profundamente los primeros años como fotógrafo de Van der Elsken. Había dejado Ámsterdam para trabajar en los laboratorios de la agencia Magnum de París positivando para algunos grandes de la época como Cartier-Bresson o Robert Capa. El cambio de la pesada Rolleiflex a la Leica había afirmado aún más la intimidad entre él y los modelos casuales que captaba en las calles, en los cafés, o en su propia casa mostrando su vida con la fotógrafa Ata Kandó, su primera esposa. El mundo de la bohemia, al que entró de la mano de su musa Vali Myers, dio tema a su primer libro: París & Una historia de amor en Saint-Germain-des-Prés . En el volumen, que está presente en la muestra y plasma su tema recurrente de la juventud, juega con la maquetación y el diseño para organizarse a modo de largo flashback cinematográfico donde él mismo participa. La novedad de su composición, que huía del estereotipo documental para insertar ficción en la realidad retratada, y además incluirse en ella, supuso un éxito inmediato cuando apareció el libro en 1956.
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