”No es accidental que el fotógrafo se meta a fotógrafo, como no lo es que el domador de leones se meta a domador” Dorothea Lange.
Cualladó nació en 1925 en Massanassa y murió en Madrid en 2003
Es un fotógrafo que trabajó siempre en blanco y negro. Se hizo muchos autoretratos.
Siempre, toda su vida, consideró que él era un fotógrafo amateur. De hecho es lo que ponía en su tarjeta de visita.
Premio nacional del 94, que no es cualquiera porque… fue el primero que se concedió.
Usó una Leica como cámara toda la vida.
Nunca publicó un libro como tal. Aunque sí bastantes catálogos de exposición.
Su medio de vida era una agencia de transporte, Transportes Cualladó. Era una empresa importante, la equivalente a Seur hoy en día.
Antes de empezar a trabajar con los transportes trabajó en el campo. En 1941 se traslada de Valencia a Madrid y en 1949 ya dirigía la empresa.
Se interesa por la fotografía en 1951, al nacer su hija. Compró una cámara llamada ILLA Capta II, que le costó 90 pesetas.
Con la primera cámara le fue fatal. Así es como decide contactar con la Real Sociedad Fotográfica (RSF) y a partir de ahí comienza su trayectoria de fotógrafo (tiene su sede en Madrid, ahora en la C/ Tres Peces 2 de Lavapies.)
En 1956 se hace socio de la RSF de Madrid. En aquella época las RSF eran también gastronómicas. Las mujeres, por supuesto, no aparecían por allí.
Se presenta a un concurso obteniendo un accésit que le pone eufórico y ahí lanza su carrera.
Empieza a juntarse con Ramón Masats. Se une al grupo AFAL, el que fundó Carlos Pérez Siquier. Fundaron la revista Nueva Lente.
Forman el germen de un grupo madrileño de fotógrafos denominado “La palangana” (porque algunos, a veces, lavaban sus fotos en una palangana) que después desaparecería y derivaría en “La escuela de Madrid”. Casademont era director de la revista “Imagen y sonido” que incluía un apartado de fotos. Castro Prieto ha bebido mucho de esta escuela a lo largo de su trayectoria. En las fotos de sus componentes siempre había un elemento humano, o se veía de forma evidente o se intuía. Por fortuna, su obra nunca fue objeto de la censura, hicieron lo que les apeteció.
Cualladó descubrió “The family of man” de Edward Steichen. Y en esa obra estaba parte del trabajo de Eugene Smith, que le impresionó vivamente.
Cualladó hace retrato y también reportaje. En algunas obras no se sabe bien qué es lo que domina, si el retrato o el reportaje.
Nunca pensó en retratar famosos ni hacer dinero con la fotografía. Retrata a gente anónima y a familiares.
Tiene una visión humanista de la fotografía
Sus imágenes son sencillas, cargadas de Inocencia.
Le interesa la profundidad y la oscuridad
Siempre se positivó él mismo las obras.
Le interesa la persona en su entorno, nunca las descontextualiza.
Hace muy pocas fotos. Con frecuencia regresaba de sus correrías sin haber hecho ninguna foto. Para él eran muy importantes los negativos. Le interesaba el valor real de la foto, independientemente del modelo o de si le gusta o de si le cae bien.
En sus fotos hay una enorme sensación de soledad. Apenas hace primeros planos. Algún plano medio.
Su intención es ser un ensayista con sus imágenes, contar una historia, como Eugene Smith.
Casi a punto de morir decía que su fotografía cabía en una caja de zapatos.
Hizo un reportaje a gente en el rastro de Madrid. Llevaba la cámara frente a sí, pero sin alzarla a la cara. Por eso es el único en el que ha reencuadrado las fotos.
Jamás fue a los pueblos buscando miseria. Dice que sencillamente estaba allí.
Donó toda su colección particular al Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Llegado cierto momento su trabajo adquirió mucha notoriedad. Recibió premios en USA en Popular Photography. También fue invitado a exponer en la Bienal de Venecia. Publicó en Nueva Lente cuando apareció, que era una publicación muy rompedora.
También fue invitado a exponer en el Festival de fotografía de Arles.
Era bastante optimista. Decía que siempre habrá un público para las imágenes. Que todos queremos seguir escuchando el cuento de nuestra infancia. Aunque también decía: “La posible crisis de la fotografía se debe a los avances fotográficos. Se hace mucha más cantidad pero de mucha peor calidad”.
Fotografiaba lo feo y lo bonito.
Quería un arte puro, simple.
Estaba muy satisfecho de una obra suya titulada “La gitanilla”.
Las fotos de niños son una constante en su obra.
Al final de su vida se hace coleccionista. Primero revistas, luego recortes y finalmente libros de fotografía. Finalmente lo donó todo más 600 positivos originales de muchos autores famosos. La tercera parte de su colección la consiguió por intercambio (ahí se incluyen 6 obras de Julián) Sebastiao Salgado era admirador de su obra.
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