- 1978 Ohio, la familia se mudo a los dos años a Chicago donde vive
- Dislexica y usa la fotografía como terapia.
- Se gradua en 2008 en Yale, en maestria fotográfica.
- Desde Chicago se mueve a Nueva York, y tiene numerosos premios, y con conferencias sobre la fotografía como terapia
- Trata sobre la belleza, la imagen propia, etc.
- Tiene obra en el Instituto de Arte de Chicago, en la colección de Elton John.
- Solo tiene un libro editado hasta la fecha, que se llma “Once años”
- Autoretrato
- Se entiende por autoretrato como un retrato de la misma persona que la realiza.
- El primer autoretrato es de Cornelius, reflejado en un espejo, al que tuvo que quitar la cámara porque se veía reflejada.
- Un autoretrato es algo muy serio, que hoy en dia está banalizado en las redes sociales.
- Hacer un libro de autoretratos es todo un reto, difícil de conseguir.
- Autoretrato de Garcia Alix, con un condon en la mano, que no deja de ser una imagen de si mismo.
- Que quiero mostrar a los demás de mi y que no.
- Webcam
- Una primera obra de la que dice : “Proyecto que se trata de una relación basada en la web, de una persona objeto de un deseo “
- Usa dos imágenes para conectar una imagen suya y de la otra persona, que hizo durante tres meses.
- Las fotos son de la pantalla, de esa relación virtual con la otra persona, ella dice a la otra persona como situarse y como colocarse para hacer la foto.
- Hace fotos simulados de encuentros intimos, sexuales.
- En algunas la otra persona se ausenta y no se ve.
- A veces ella apagaba su cámara y el no la veía, pero ella no dejaba de verlo a el en ningún momento.
- La sensación que da es de que se están comunicando aunque sea a la distancia.
- Este proyecto evidencia un momento intimo compartido a través de la red, aunque en realidad no lo es, es un montaje, donde la relación mutua no existe, está teatralizada.
- Nos habla la serie de amor, de intimidad, pero de los que nos habla es de la desconexión, en un mundo con tantas comunicaciones estamos absolutamente solos.
- I ask in change
- Fotos de hombres, que ella dice : “Me interesa forografiar hombres, con la idea de proyectar sobre ellos, una atracción sobre las personas fotografiadas”
- Ella está descontenta con su cuerpo, y le interesa fotografiar hombres, que era una forma de tener una conexión con otra persona que le dedica su tiempo.
- Era como un deseo de ser mirada, que de otra forma no tendría en su vida real.
- La fotografía como sustitutiva de una vida real, que no era nada gratificante para la autora.
- El trabajo lo hace en pueblos de los alrededores, donde la gente es mas sencilla, y no está tan maleada como en la gran ciudad.
- Eleven Years
- Es el proyecto que se convirtió en su único libro.
- Empieza con un autoretrato suyo, con sus michelines, y lo hace cuando se dá cuenta de que empieza a engordar, de forma alarmante. El libro termina con otra foto suya donde está muy gorda, como culminación del viaje.
- Es un trabajo sobre como es percibida ella por los demás,
- Habla sobre la sociedad actual, y la valoración que hacen del cuerpo, y la belleza basada en la apariencia.
- Ella no duda en fotografiarse en situaciones intimas, y con una imagen nada complaciente consigo misma.
- Dominio del color, la luz, la soledad que se percibe en los ambientes donde se retrata.
- Dice : “Quiero representar en este libro, lo que cuesta para una mujer obesa, levantarse de una silla o ponerse unos zapatos”
- Cuenta también como la miran cuando está en la calle, y se entretienen en ver lo que compra de comida, es decir como es un objeto de observación.
- Se inventa fantasias y las fotografía, como por ejemplo una relación amorosa con un hombre, que se presta como modelo.
- Tecnicamente las fotos son impecables, hay que recordar que obtuvo matricula de honor en la Universidad.
- Plantea en su trabajo la pregunta de como queremos que nos vean los demás en un autorretrato.
- De ver una foto y otra en el libro, nos metemos en su vida y en su quehacer diario.
- Ella comenta que todos los retratos están hechas por si mismo, no interviene nadie en hacerles las fotos.
- Algunos fotógrafos han trabajado con cuerpos voluminosos, por ejemplo Nadav Kander tiene un trabajo con modelos obesas, mas en el cuerpo femenino mas que en el masculino.
- Cuando hace las primeras fotos, ella se plantea si quiere mostrarse como es, es la duda de un proyecto nuevo, que no se sabe como va a terminar, y si de verdad va a servir para algo.
- El libro es como sentarse en el diván de un psicoanalista, se trata de una terapia para superar su trauma por el sobrepeso.
- El libro nos habla de la fotografía como mentira.
- Cuando vemos el libro nos sentimos como un voyeur que entra en su intimidad.
- El proyecto comenzó en el 2011, porque en ese año adelgazó y representa 1 persona gorda y 1 persona delgada.
- El titulo del libro no aparece en la portada, sino en la tapa posterior.
- Casi todas las fotos están a la derecha, con la otra pagina en blanco, pero en otras hay dos fotos, una en cada pagina. A veces aparecen dos fotos en un orden secuencial, una pagina enfrente de la otra.
- Cuando hizo el libro no tenia en mente que pudiera adelgazar, no era su idea esa en el libro.
- Su mayor influencia para el trabajo fue Laura Lentinsky que tenia el libro Venus Inferred, que le inspiró el tipo de libro que quería hacer, Laura retrataba la soledad aunque se viva en pareja, es algo similar al trabajo de Nan Goldin,por el colorido y la puesta en escena.
- Da conferencias sobre como la fotografía le ha ayudado en su problema de obesidad.
- Es una lección de como sentirse a gusto con el propio cuerpo,
- First call out
- Sobre los culturistas, y el culto al cuerpo perfecto, de la sociedad actual.
- Es un trabajo sobre el culto al cuerpo perfecto, en contraposición con su trabajo sobre si misma.
- Hace foto en los hoteles donde se están preparando para las competiciones que realizan.
Jen Davis es una fotógrafa residente en Nueva York. Durante los últimos 11 años ha estado trabajando en una serie de autorretratos que tratan temas relacionados con la belleza, la identidad y la imagen corporal.
También ha estado explorando a los hombres como sujeto y está interesada en investigar la idea de las relaciones, tanto físicas como psicológicas, con su cámara. Recibió un MFA de la Universidad de Yale en 2008 y una licenciatura de Columbia College Chicago en 2002. El trabajo de Davis se ha exhibido tanto a nivel nacional como internacional. Davis ha expuesto en el Museo de Bellas Artes de Boston, la Galería Catherine Edelman, Stephen Daiter Contemporary, el Museo de Fotografía Contemporánea, el Museo de Arte de Milwaukee y la Galerie Priska Pasquer en Colonia, Alemania. Sus fotografías se encuentran en las colecciones del Art Institute of Chicago, The Sir Elton John Photography Collection y The Library of Congress, entre otras. Ha aparecido en publicaciones como Camera Austria, Aperture, Photography Quarterly y PDN. Davis está representado por Lee Marks Fine Art.
Autorretratos
En este cuerpo de trabajo, me ocupo de las inseguridades asociadas con mi imagen corporal y la correlación directa entre la autopercepción y la forma en que uno es percibido por los demás. La fotografía es el medio que utilizo para contar mi historia a lo largo de la vida, una salida para revelar mis luchas y pensamientos con respecto a la sociedad en la que vivimos. Una sociedad que dicta la belleza en función de la apariencia.
He construido una relación entre la cámara y yo en la que transformo el acto de tomar una fotografía en una actuación para la cámara. Mi trabajo se basa parcialmente en experiencias personales que he reconstruido en una fotografía, y la otra parte consiste en fantasías inventadas de lo que imagino que es una relación física con respecto a la intimidad, el amor y el deseo. [ Sitio web oficial ]
A través del acto de fotografiar invito al espectador a los últimos once años de mi vida privada, explorando las vulnerabilidades que llevo asociadas con una lucha de toda la vida con mi cuerpo, sentimientos de aislamiento, la batalla por reconocer la belleza, una búsqueda de intimidad. y sensación de aceptación a través del ojo de la cámara.
Si te sentaras con un fotógrafo de autorretratos consumado, lo último que podrías esperar escuchar es «Estoy un poco incómodo en este momento». Pero eso es lo que Jen Davis me dice mientras mira la grabadora de voz que puse entre nosotros en el sofá de su sala. Ella mete las piernas debajo de ella. «De hecho», dice, «tengo que admitir que estoy un poco asustada».
Las inhibiciones de Davis son comprensibles. Pasó diez años creando imágenes llamativas y seductoras de su propio marco de 269 libras, y ahora, de repente, con la parte superior de su estómago ceñida por una Lap-Band de silicona y el peso extra desapareciendo, su sujeto está desapareciendo ante sus ojos.
Mientras charlamos sobre su pasado y su trabajo, Davis se ríe fácilmente y, antes de responder una pregunta, arruga la frente para que prácticamente puedas verla pensar. Es hermosa, con ojos azules brillantes y el tipo de cabello rubio liso que el resto de nosotros tenemos que fingir. Pero debido a que ha sido obesa la mayor parte de su vida, Davis está atormentada por las inseguridades. Desde que era adolescente, ha preferido interactuar con el mundo a distancia, a través del lente de una cámara. Durante sus años de escuela secundaria, constantemente tomaba fotos de niños en los pasillos y la cafetería como fotógrafa para el anuario. «Usé la cámara para acceder, para comunicarme», dice.
Pero las fotos que tomó fuera de la escuela: autos abandonados en una reserva cercana; los chicos adolescentes que suspiraba mientras tocaban con sus bandas de garaje, reflejaban su creciente sensación de aislamiento. Con el tiempo, comenzó a concentrarse en capturar la soledad de los demás. «Era como si estuviera tomando autorretratos», dice, «excepto que no estaba en ellos».
Cuando Davis tenía 23 años, su trabajo dio un giro: al leer sus viejos diarios, le sorprendió el hecho de que sus quejas (tener sobrepeso, perder el amor romántico) habían sido las mismas durante años. Tal vez, pensó, si enciendo la cámara, podría soltar lo que sea que me esté reteniendo.En el primer autorretrato que tomó, Davis se sienta en una estera de bambú en la arena, durante las vacaciones de primavera en Myrtle Beach, con su traje de baño de una pieza oculto por una prenda verde y pantalones cortos negros; los amigos que la rodean son delgados con sus bikinis y bañadores, y la inquietud en su rostro es palpable.
Entonces comenzó un proyecto de una década de duración, durante el cual Davis tomó cientos de imágenes de su cuerpo. «Muchos artistas usan autorretratos para transformarse en otras identidades. Pero mi intención era entenderme mejor. Expresarme a través de la lente».
Las fotos son deslumbrantes. En una, Davis acaba de salir de la ducha, envuelta en una toalla marrón, gotas de agua salpicando sus pálidos hombros. En otro, ella está flotando boca arriba en un tanque de agua de concreto, sus extremidades extendidas como rayos de estrella de mar. Algunas tomas transmiten sus ansiedades de manera más directa: sus dedos tratando de abrochar un par de pantalones demasiado pequeños; sus ojos tristes mientras yace despierta en los brazos tonificados de un hombre dormido. Davis nunca imaginó una audiencia cuando comenzó el proyecto. Si hubiera imaginado sus fotos colgadas en museos y galerías, no habría sido tan atrevida, dice.
Pero no pasó mucho tiempo antes de que las poderosas imágenes crudas generaran revuelo en el mundo de la fotografía. Davis fue aceptado en el programa de Maestría en Bellas Artes de la Escuela de Arte de la Universidad de Yale. Galerías de Francia, España e Italia exhibieron su trabajo. The New York Times Magazine publicó sus fotos. Ganó premios y becas, y universidades y museos la invitaron a dar una conferencia sobre sus representaciones de la belleza y la sexualidad.
Y luego, en la primavera de 2011, durante una residencia de fotografía en Syracuse, Nueva York, mientras Davis revisaba su portafolio (docenas de retratos ampliados y colgados en la pared) se sintió invadida por el mismo sentimiento de horror que había sentido. leyendo sus diarios cuando tenía 23 años. «En diez años, mi cuerpo no había cambiado realmente y yo tampoco», dice. «El problema era que me estaba volviendo vulnerable solo para la cámara. Lo que realmente quería era ser vulnerable para otra persona».
Ese verano, Davis se sometió a una cirugía de Lap-Band y, después de diez meses, cuando este número se publica, ha perdido 95 libras, lo que ha reducido su peso a 174.
A pesar de las limitaciones físicas muy reales creadas por una Lap-Band, los pacientes que se someten al procedimiento deben comprometerse a comer de manera saludable para tener éxito a largo plazo. La tasa de fallas, dice Michael Hill, MD, de Adirondack Surgical Group, que ha realizado cientos de estas operaciones, está entre el 40 y el 50 por ciento. Davis no solo se ha adaptado a un nuevo estilo de vida, sino que se ha dedicado por completo a él. Ha renovado su dieta: comer con atención (sin distracciones como la computadora), evitar los carbohidratos simples, disfrutar de la sensación de llenarse de alimentos nutritivos como frutas y verduras. También va al gimnasio dos veces por semana para hacer ejercicio cardiovascular y pesas, y hace Pilates dos veces por semana en casa.
Davis siempre había asumido que moriría joven cuando fuera obesa y fumadora empedernida, y en cierto nivel, estaba de acuerdo con eso. Ahora se estremece al recordar ese sentimiento de indiferencia. Hay mucho por lo que vivir, incluida la emoción de tener las primeras citas. «Tengo 34 años y nunca he tenido novio», dice con una sonrisa melancólica. «Tengo mucho que aprender.»
Pero con todos los cambios, Davis ha luchado artísticamente durante el año pasado. Se encontró deseando un descanso de fotografiar su cuerpo mientras comenzaba a adelgazar; se sentía más hermosa y más deseable que nunca, pero también más expuesta, sin todo el peso extra para protegerla del mundo. No fue hasta esta primavera que finalmente volvió a apuntar con la cámara a sí misma. «Pensé que los autorretratos podrían ayudarme a procesar mi nueva vida», dice Davis. «Estaba listo para volver bajo mi microscopio».
Está sorprendida y emocionada por lo que está descubriendo en sus imágenes recientes: «Mi sexualidad se siente tangible por primera vez. Hay un cambio de tono. Donde una vez vi una tristeza abrumadora, ahora veo confianza». Está en sus gestos, y la forma en que se sostiene.
En el retrato favorito de Davis hasta ahora, ella está mirando su reflejo en el espejo. «Por mi expresión se nota que no estoy siendo crítica», dice. «Casi se puede ver la realización en mi rostro: estoy abierto a mí mismo » .
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