Shōji Ueda fue un fotógrafo japonés (nacido el 27 de marzo de 1913 en Sakaiminato, y fallecido el 4 de julio de 2000 en Yonago,Tottori) que realizó la mayoría de sus obras en una franja de unos 350 km. entre las prefecturas de Tottori, de Hyōgo y de Yamaguchi. Está considerado como el principal representante del surrealismo en la fotografía japonesa.

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  • Shōji Ueda realizó sus estudios de educación secundaria en la escuela de Yonago donde comenzó a interesarse por la fotografía. Su padre, un zapatero, le regaló una cámara. Al finalizar estos estudios se inscribió en elCírculo Yonago de fotografía y en 1932 comenzó sus estudios en la Escuela Oriental de Fotografía de Tokio. En 1933 abrió su propio estudio fotográfico y se unió a la Asociación Fotográfica de Japón (Nihon Kouga Kyoukai).
  • En 1937 fue uno de los fundadores del grupo fotográficoChūgoku Shashinka Shūdan,junto a Ryōsuke IshizuKunio Masaoka y Akira Nomura, que se encargaba de hacer exposiciones en Tokio y difundir la fotografía como arte. Ganó varios premios, pero durante la II Guerra Mundial abandonó la fotografía, para retomarla meses después de su final.
  • En 1947 entró a formar parte del grupoGinryūshay en esos años comenzó a hacer fotografías de las dunas de Tottori, con Domon Ken y Midorikawa Yoichi. Este escenario  formó a partir de aquí una parte importante en su universo expresivo particular y a partir de 1951 fue el escenario de sus desnudos.
  • En 1954 ganó elPremio Nikay en 1960 realizó una exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. En 1978 y 1987 participó como invitado en los Encuentros de Arlés y en 1982 su obra fue seleccionada para la exhibición de la Photokina.
  • Entre 1975 y 1994 fue profesor en laUniversidad Kyūshū Sangyo. En 1993 se realizó una gran exposición suya en Tokio, y una parte de su trabajo se pudo contemplar en España en 2005 en una exposición llamadaUna línea sutil: Shoji Ueda 1913-2000, que dio lugar a una publicación conjunta del Museo de Elysée de Lausana y la Casa Europea de la Fotografía (MEP).
  • En 1995 se abrió elMuseo de Fotografía Shōji Uedacon gran parte de su obra en la ciudad de Hōki de la Prefectura de Tottori, en unas instalaciones diseñadas por Shin Takamatsu. Alberga las 15.000 fotografías de Shōji Ueda, dispone de cuatro salas de exposiciones con fotografías agrupadas según su orientación: modernismo, realismo, actitud y visión y una sala de vídeo con buen equipamiento y una biblioteca.
  • En 1996 fue nombradoCaballero de la Orden de las Artes y las Letraspor el gobierno francés.

Are, bure y boke (toscas, borrosas y desenfocadas). Así eran las fotografías que imperaban en el Japón de finales de 1970. Entre aquella mezcolanza de imágenes chillonas, las fotografías de Shoji Ueda sobresalían por su silencio. «Joven, vital y forastero», pensó el crítico de fotografía e historiador Iizawa Kotaro al descubrir al autor. Erraba: Ueda contaba por aquel entonces con más de sesenta años y apenas había abandonado Tottori, su provincia natal. Dotado de una curiosidad desbordante y un espíritu experimental, Shoji Ueda (1913-2000) jugó con encuadres y ángulos inesperados y distorsionó perspectivas hasta crear una obra que hoy ocupa un lugar absolutamente singular e independiente en la historia de la fotografía japonesa. Pese a que él siempre quiso definirse como un «fotógrafo rural aficionado», su obra está presente en museos de todo el mundo. Bajo el título Una línea sutil: Shoji Ueda 1913-2000, la Obra Social ”la Caixa” y el Museo de l’Elysée de Lausana presentan en España la más completa selección de obras de este artista que hasta hoy se ha presentado fuera de Japón. La muestra reúne 150 fotografías que resumen una trayectoria de más de setenta años de trabajo: desde los primeros experimentos con rayogramas hasta sus retratos de personajes que, como si de objetos se tratara, se alzan sobre las dunas de arena de Tottori. Precisamente este teatro de dunas impregna su obra de una atmósfera inconfundible e inimitable por ningún otro fotógrafo. La muestra ha sido posible gracias a la colaboración del Museo de Fotografía Shoji Ueda de Tottori y del estudio que representa la obra del artista japonés, dirigido por Karouko Nakada, nieta del fotógrafo. 
La exposición Una línea sutil: Shoji Ueda 1913-2000, comisariada por Gabriel Bauret y William Ewing, se podrá visitar en la Sala de Exposiciones de la Fundación ”la Caixa” de Madrid (Serrano, 60) del 3 de junio al 24 de julio de 2005. Posteriormente, la muestra se podrá ver en Palma y Málaga. 

La obra de Shoji Ueda se ha expuesto en Europa y Estados Unidos: París, Toulouse, Estocolmo, Milán y Nueva York, entre otras ciudades, le han dedicado sendas muestras y un buen número de sus imágenes están presentes en las colecciones del Centro Georges Pompidou de París y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, por citar algunos ejemplos. No obstante, el acercamiento a la obra de Ueda se limita en muchos casos al célebre teatro de la duna, es decir, a los retratos que el artista tomó en las dunas de Tottori, a cien kilómetros de su residencia. Esta particular configuración geográfica baña sus fotos de una atmósfera inconfundible e inimitable. Más allá de este escenario, el conjunto de la obra de Ueda define una trayectoria artística muy rica y llena de matices, en sus inicios especialmente influenciada por la fotografía y la pintura europeas. De todo ello da cuenta la presente exposición.
Ueda apenas abandonó la provincia de Tottori: en escasas ocasiones se trasladó a Tokio y realizó pocos viajes a Europa. Su vida está estrechamente ligada a su ciudad, Sakaiminato, donde abrió una tienda de fotografía y un estudio, así como a su región natal, por lo que el desarrollo de su obra es indisociable de un territorio, un clima y una luz muy concretos. La trayectoria de Ueda, por lo tanto, se desarrolló lejos del núcleo artístico de Tokio y, de hecho, se apartó bastante pronto de los movimientos estéticos imperantes en el Japón de la época, hasta el punto de que, en la actualidad, los historiadores de fotografía coinciden en afirmar que se trata de una obra totalmente personal y original. 
La exposición Una línea sutil: Shoji Ueda 1913-2000 resume, a través de 150 fotografías repartidas en siete ámbitos, un recorrido de setenta años de trabajo lleno de matices. Las primeras imágenes reflejan la voluntad de dar cuenta de las transformaciones del mundo moderno a través de escenas urbanas y encuadres que ponen de manifiesto la capacidad de fragmentación de la experiencia y la provisionalidad de la vida. Posteriormente, el artista evolucionó del experimentalismo a un realismo enigmático y a un simbolismo totalmente personal. Sus fotografías más conocidas muestran a personajes situados entre las dunas de arena: en ellas, el desplazamiento crea un efecto de contraste y sorpresa que desactiva los automatismos que rigen la vida cotidiana e introduce el humor y la ternura. 
Ueda no tiene en cuenta al individuo en sí mismo sino como parte de la humanidad: es un humanista que celebra al ser humano en su entorno. Frente a los tópicos que interfieren en nuestra percepción del mundo oriental, Ueda elimina todo lo anecdótico y pintoresco para dar forma a un lenguaje universal que sirve de expresión a los sueños y las fantasías de las personas de hoy. 
Los siete ámbitos de la exposición 
PRIMERAS FOTOGRAFÍAS, LOS INICIOS. 1929-1940
 

En su laboratorio fotográfico, Shoji Ueda experimenta sucesivamente con los procedimientos del rayograma, la solarización y la deformación. En el momento de tomar las imágenes, trabaja con planos picados y contraluces y recurre a composiciones totalmente inusuales. En efecto, al descubrir las obras de una serie de creadores europeos se despierta en él una ávida curiosidad por las distintas facetas de la técnica fotográfica, lo que le lleva a alejarse del estilo pictorialista que había cultivado en sus inicios.
TEATRO DE LAS DUNAS. 1945 – 1951 
Las obras más conocidas de Shoji Ueda son de este período. En una primera etapa, los protagonistas de las escenas que se representan en las dunas son los miembros de su propia familia. Las primeras imágenes son muy puras y sobrias, y en ellas intervienen pocos personajes; más tarde, la composición se hace más compleja y otros actores se van incorporando al decorado de arena, que será también el escenario elegido para una serie de desnudos.
DE LA NATURALEZA MUERTA AL PAISAJE. LOS AÑOS 50 
Después de realizar composiciones con personajes, Shoji Ueda trabaja con objetos dispuestos sobre la arena y las imágenes resultantes se asemejan sorprendentemente a cuadros surrealistas. No obstante, su obra sigue tejiéndose en torno a la exhaustiva exploración del medio fotográfico, de las posibilidades del blanco y negro, y la elección de los motivos se corresponde con ello. El fotógrafo elige sus temas en un entorno cercano donde el agua desempeña un papel plástico preponderante.
LOS NIÑOS. 1955-1970 
Los niños poblaron y animaron las imágenes de Shoji Ueda a lo largo de toda su trayectoria. El artista retrata a jóvenes y no tan jóvenes en distintas estaciones: en la nieve, en verano, a la sombra de los árboles. Niños jugando o de camino a la escuela. Niños cuyas pequeñas siluetas puntean el horizonte o que, por el contrario, ocupan el primer plano de la escena. El juego y la complicidad que establece con ellos son siempre perceptibles en la obra. 
PAISAJES Y MEMORIAS. 1970-1985 
Siempre atento a la naturaleza, a lo que ocurre tanto en el cielo como en el mar, a los movimientos de la vegetación y a los pequeños accidentes que puede provocar el hombre, Shoji Ueda capta formas muy sutiles que sin embargo llenan la imagen de vida. El artista no deja nunca de desarrollar su sensibilidad ni de enriquecer su percepción del mundo con imágenes cada vez más llenas de matices y, en ocasiones, no fotografía las cosas tal y como se le presentan. Durante esta época, Ueda interrumpe su trabajo para viajar a Europa, aunque no deja de tomar fotografías. En estas imágenes, su forma de ver un mundo que para nosotros es familiar resulta un tanto sorprendente. Este entreacto visual, que el artista insiste en describir como un «recuerdo silencioso», en realidad nos descubre más sobre su arte y lo que pudo llamar su atención que sobre los propios temas fotografiados. 
REGRESO A LAS DUNAS. 1980-1999 
Animado por su hijo Mitsuru, Shoji Ueda regresa a los escenarios de sus fotografías más célebres. Allí se reencuentra con la arena, el cielo, la luz de las dunas, del litoral… El espacio de sus imágenes, no obstante, se construye esta vez de otra forma, con un campo visual más amplio: experimenta con nuevos formatos fotográficos y elige como protagonistas a otro tipo de personajes. Hacia el final de su vida, el mar atrae irresistiblemente su mirada.

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